sábado, 28 de noviembre de 2009

Lluvia Ácida


Este mundo está podrido, es la infelicidad absoluta. Quiero escapar, salirme del tren que no lleva a ningún sitio, no puedo más, miro a mí alrededor y solo veo mierda esparcida, un campo de concentración eterno, peste, alcohol drogas, alimentación deficitaria, extrarradio de las emociones, no siento cuando toco a la gente, no llego, se disuelven mis emociones…

¿A dónde vamos a llegar? Me pierdo en mi habitación, ando por la calle, sólo veo cabezas vacuas, sin sentido, chocan entre sí mientras se le van agotando las pilas….


Lágrimas secas que me roban la calma, brilla un sol verde, ciénaga de sapos y culebras.


Ninguna válvula de escape, me siento asfixiada, alienada, atrapada en televisiones cuadrada, cables que rodean mi cuerpo, latidos de hojalata, ecos de irreflexividad, repetición en bucle de la falsedad, la rutina convertida en hoguera abrasadora…


Corazones puntiagudos, que atacan desde sus murallas de arena, colmillos afilados que desgarran las entrañas de Prometeo y le cortan las manos y la lengua, le aplastan la cabeza.


Es una violación continua, desnutrición de todo lo bello, se apaga la luz…

Hoy parece que va a llover…

2 pensamientos de otras cabezas:

Miguel Fanjul Martínez dijo...

HAstío y desesperación propio del romanticismo negro alemán en estado puro, aunque ahora deberíamos hablar de romanticismo y nuevas tecnologías. Niihilismo, padecer, vaciamiento de humanidad en la sociedad de masas.
Schopenhauer, Unamuno, Dámaso Alonso, el hastío de una vida que no brilla por su sentido, sino por la soledad del que la recorre entre un millón de cadáveres. Habrá que buscar soluciones para salir de este pozo, que sólo sabe escuchar la sabiduría de Sileno.

Nun dijo...

¿Y si nunca termina esta ola de vacío social?