domingo, 17 de enero de 2010

Coketown


Contenía varias calles grandes todas iguales entre sí, y muchas pequeñas aún más iguales, habitadas por gentes todas iguales que entraban y salían a las mismas horas, haciendo resonar los mismos pasos sobe el mismo pavimento para ir al mismo trabajo, y para quienes cada día era el mismo que ayer y el de mañana, y cada año la copia del último y el del por venir.

La cárcel podría haber sido el hospital, el hospital podría haber sido la cárcel, y el ayuntamiento podría haber sido un o u otro, o ambos, o cualquier otra cosa.



C. Dickens

2 pensamientos de otras cabezas:

Miguel Fanjul Martínez dijo...

Dificultad del desarrollo de una identidad personal en una sociedad de masas mecanizada y automatizada. Corremos el riesgo de que esa automatización invada la esfera personal, entonces la humanidad se habrá extinguido, y la capacidad de ser se anulará.
Para ello queda la fuerza de la elección, de las personas excelsas que se interrogan y esfuerzan por concluir un quehacer que emerja de uno mismo, sin contaminaciones ni sorpresas.

Nun dijo...

Que la vida se termina mañana y hay que saber racionalizar los momentos y las elecciones para no caer en la rutina y que ésta te lleve al olvido