Una de las últimas series de anime que estoy siguiendo con más ganas es Arakawa Under The Bridge. Pertenece al género shojo – género por donde más me suelo mover-, no tiene un argumento muy enrevesado y, a decir verdad, es bastante simple y algo absurdo aunque toda la serie en sí es absurda. El protagonista, Ichinomiya Kou, es el típico joven japonés de familia adinerada que ha heredado el control de las empresas de su multimillonario padre y que goza de un éxito tremendo en el mundo de los negocios. Una de las causas de haber llegado tan alto es el intenso y duro adoctrinamiento que desde pequeño le enseñaron en su familia, regida durante generaciones por una máxima inquebrantable por ningún miembro: no pueden deber nada a nadie, ni dinero ni favores ni nada. Pero un día, el joven Kou por circunstancias de la vida se ve en medio de un gran puente sin pantalones y hablando con una extraña chica que está pescando y que afirma ser de Venus. Al intentar recuperar sus pantalones, cae precipitadamente por el puente y comienza a hundirse en el río. La extraña chica le rescata y ahí es donde comienza la historia de verdad, ya que Kou está en deuda de por vida con esa chica al salvarle ella de una muerte inevitable. Kou está dispuesto a hacer lo que sea con tal de que no quede en deuda con la misteriosa chica, Nino. A ella le moló el chico desde la primera vez que lo vio y decide que sea su novio. Esto hace que ya no puedan estar el uno sin el otro, y aunque en un principio les una este lazo de favor-por-favor, poco a poco se irán enamorando de verdad.
Kou se traslada a vivir debajo del puente donde existe una micro-sociedad de seres al cual más extravagante que el anterior. Un kappa lidera el grupo y es el que pone los nombres a los habitantes y decide las reglas principales. Poco a poco, Kou o como le comienzan a llamar en el rio “recluta” pero que casi siempre lo recortan y se queda en Ric, se va dando cuenta de que está en medio de un lugar donde todo está patas arriba y donde la gente no utiliza para nada su sentido común. Lo único que impera en medio de este caos es el sentido de comunidad y el sentido de amistad y de unión frente a todo aquel que quieran disolver este equilibrado mundo de locos.
Kou es el típico personaje que equilibra el anime con su parte de sentido común, de organización y establecimiento del orden, un orden que él cree correcto pero que en realidad no encaja para nada en este universo de locos. Nino es una chica que se presenta misteriosa a la vez que abierta y amigable, bastante decidida y con las cosas claras. Es el personaje que mejor me cae porque aunque esté loca y coma peces vivos de un bocado, al final acabas reconociendo que tiene bastante sentido común. Es delgada y con una larga cabellera rubia, y una cosa que me hace mucha gracia es que cuando algo le llama la atención, un mechón de su pelo se pone de punta señalando hacia un sitio. Es como una cola de perrito cuando curiosea algo.
Los personajes que siempre están en primer plano protagonizando las historias junto con Ric y Nino son Estrella –un aspirante a cantante con cabeza en forma de estrella-, Hermana –un ex merecenario de guerra ultra violento inglés que se metió a monja-, Estela –rescatada de un orfanato inglés por Hermana y con un desdoblamiento brutal de personalidad-, María –la seductora granjera del pueblo-, P-Ko -posee el huerto con las frutas mas cuidadas y mimadas de toda la ribera, su amor por las hortalizas le hace incluso cortarse y pintarse el pelo como un tomate-, los Hermanos Hierro –dos gemelos que por sus poderes sobrenaturales se tapan la cabeza con unos extraños cascos de hierro para no ser localizados y llevados a un laboratorio- y Shiro –su único objetivo en la vida es seguir la línea blanca que el mismo va pintando en el suelo-.
La estética de los personajes es bastante fresca y actual aunque no demasiado original o fuera de lo común, siguiendo la línea de los Shojo de nueva generación. Toda la serie está bañada del humor absurdo japonés manga que en mi opinión, hay veces que no lo llego a entender bien, pero que por alguna razón, me engancha y me pica para que termine de ver que es lo que sucede. La serie te hace ver que si aparentemente pueden llegar a ser de otro planeta y a hacer cosas absurdas, en el fondo no son tan distintos de nosotros o de lo que nosotros consideramos como normal. Para mí no tiene nada de especial, simplemente me ha enganchado por los personajes tan extraños y a la vez tan divertidos que tiene. Y aunque pertenezca a Shojo, las relaciones amorosas y empalagosas no se manifiestan constantemente en el anime, de hecho la única pareja romántica de la serie son los protas, Ric y Nino.
En la actualidad se emite en la televisión de Japón y ya ha sido anunciada hace poco la segunda temporada de la serie allí. Ojalá pudiera ver capítulos nuevos todos los días, me resulta muy entretenida y simpática y espero con impaciencia la segunda temporada.



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