martes, 14 de septiembre de 2010

Poeta en Nueva York

Tomer Hanuka

Vuelo a mirar al pasado y a recuperar cosas sin terminar. Vuelvo a Lorca. Me tentó demasiado su Poeta en Nueva York colocado en esa estantería, tan limpio y blanco, llamándome con sus palabras. Cuando abrí el libro para ojear las primeras páginas no hubo marcha atrás.

En este caso me enganché bastante, su poesía está llena de empatía, de recovecos oscuros, de tristeza y de llanto, pero también de apoyo y de acompañamiento, de esperanza. No me lo esperaba. Me esperaba lo tradicional y me encuentro con la innovación y la vanguardia. 

En Poeta en Nueva York  se esconden sus poesías más oscuras y eclécticas. No es una poesía limpia y clara, llena de alegría y belleza, como ocurre por ejemplo con Rubén Darío. Es una poesía que cuesta leer porque utiliza todos los recursos a su alcance pero dándoles la vuelta, creando nuevos significados, intentando llegar más allá, innovando en la comprensión de los versos. Desnuda las palabras y les quita su significado para llenarlas con su mundo imaginativo y con su sensibilidad por la vida y por su alrededor.

Poeta en Nueva York significa tristeza y denuncia social, significa 2 mundos completamente diferentes y enfrentados, significa represión y significa echar de menos tus raíces y extrañar tu tierra. Por otro lado, no es una poesía con esos aires infantiles que enmarcaban sus poemas más tempranos con esa esencia andaluza de los campos de Fuentevaqueros y la Vega granadina, con esos elementos suyos tan característicos. Ahora todo es modernidad y cambio, ahora todo es un poco más triste pero igual de injusto como ha sido siempre la vida para él.

Se extraña de todo, porque para él, la vida puede ser maravillosa y no soporta que se derramen vidas en este mundo por razones triviales, que existan ojos que no se quieren quitar la venda, que haya muerte sin razón porque, al fin y al cabo, él era un vitalista. Ofrece un contrapunto e inyecta en cada verso sus rayitos de esperanza y está convencido de que el color volverá a la vida y con él regresará el orden.

Siempre mezcla la realidad con su mundo interior, y es entonces cuando él es, cuando no tiene telas que distraigan, cuando se expande sin muros. No es simbolismo lo que utiliza, sino la creación de un mundo nuevo y paralelo, sin ansias de conquista, sólo quiere ser y no quedarse en su imaginación.

Pero existen elementos, alusiones que formarán siempre parte de su universo. Las constantes referencias a la figura del niño, a lo femenino, al cielo con sus pájaros o las tradicionales bestias del campo andaluz salpican siempre todos sus renglones y le imprimen su sello personal.

Cuando leía a Lorca de pequeña pensaba que eso lo escribía un niño por esa capacidad de imaginación que tenía y esa visión de lo cotidiano tan concreta. Pero no era una persona con la cabeza llena de pájaros pues sabía que la vida era dolor también, porque la vida es sentir y sentir significa a veces, dolor y pena, rabia. Eso también está latente en toda su obra, ese dolor andaluz, tan barroco, tan “sentío”. Eso es lo que ha hecho en parte, la creación de su gran obra; esa dualidad, esa complementación entre lo bello y lo triste y el querer superarlo, el querer algo nuevo, el intentar ir más allá del bien y del mal (como diría Nietzche) fue lo que le empujaba a seguir escribiendo.

1 pensamientos de otras cabezas:

Nun dijo...

GRITO HACIA ROMA
"Porque ya no hay quien reparta el pan y el vino,
ni quien cultive hierbas en la boca del muerto,
ni quien abra los linos del reposo,
ni quien llore por las heridas de los elefantes.
no hay más que un millón de herreros
forjando cadenas para los niños que han de venir.
No hay más que un millón de carpinteros
que hacen ataúdes sin cruz.
No hay más que un gentío de lamentos
que se abren las ropas en espera de la bala.
El hombre que desprecia la paloma debía hablar,
debía gritar desnudo entre columnas
y ponerse una inyección para adquirir la lepra
y llorar un llanto tan terrible
que disolviera sus anillos y sus teléfonos de diamante.
Pero el hombre vestido de blanco
ignora el misterio de la espiga,
ignora el gemido de la parturienta,
ignora que Cristo puede dar agua todavía,
ignora que la moneda quema el beso de prodigio
y da la sangre del cordero al pico idiota del faisán."