viernes, 5 de noviembre de 2010

Fuerzas sociales y conocimiento



El conocimiento y las ideas en nuestra sociedad es un tema que me ha quedado muy marcado desde que cursé sociología del conocimiento. Capté el “ritmo” que tiene, su generación y su evolución, representándolo en mi cabeza con la imagen de un péndulo. La evolución de las ideas se puede representar como el movimiento de un péndulo y tal y como éste oscila de un lado a otro, las ideas oscilan de un punto a otro, siempre en movimiento, nunca se detienen. Siguen unas pautas, un recorrido por los diferentes conocimientos y pensamientos de un extremo a otro, van subiendo hasta llegar a su clímax y empiezan a descender siempre con una fuerza que irradia de fondo llamada sociedad, llamada acción social como diría Weber.

Ese ritmo, ese movimiento que nunca para, nunca se detiene y siempre avanza hacia alguna dirección, está en el corazón de la sociedad y de toda ciencia.

Otra visión que se me ha presentado recientemente sería la del conocimiento social como una rueda. Su mango puede ser guiado en un sentido o en otro, dependiendo del conocimiento que aflore del contexto histórico y social, siempre inmerso en un marco de ideas y corrientes de pensamiento, nunca exento de valores. Mannheim decía que todo conocimiento está socialmente condicionado, nunca se puede extraer de un contexto, no se puede dar pensamiento social objetivo, todo está lleno de significado.

Su movimiento, en cualquier caso, no se trata de un asunto trivial o provocado por el azar. Se habla aquí de grandes paradigmas, complejos integrados por millones de variables e indicadores. Al fin y al cabo, conocimiento, entendimiento de la realidad social e interpretación y reflexividad. Herramientas básicas para construir nuestra propia historia y a la vez seguir impulsando, seguir echando carbón a la máquina que mueve el péndulo.

“No existen los Reyes Magos” como dice Miguel Beltrán. No existe un ente abstracto que nos trae el conocimiento. Al contrario, éste surge directamente de nosotros y repercute en nosotros. Peter Berger desarrolla en toda su obra pero sobre todo en su libro más famoso La construcción social de la realidad un esquema simple pero muy potente para ordenar la generación de las ideas sociales y de las instituciones que surgen a partir de ellas:

Exteriorización – interiorización – objetivación

Es un fenómeno dialéctico en cuanto que es un producto humano y a la vez, revierte sobre su propio causante. Dicho de otra forma, la sociedad es un producto del hombre, es artificial, pero a la vez el hombre es un producto de la sociedad. En ésto se refleja el carácter intrínsecamente dialéctico de la sociedad.

Es un círculo cerrado dentro del cual no deja de fluir la fuerza social que mueve este mundo.

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