El universo de Los Planetas no puede entenderse si uno no vive en Granada. Todo el imaginario colectivo de esta ciudad, la cultura, la tradición y los sentimientos se concentran y quedan reflejados en cada uno de sus temas. Lo barroco, lo cristiano, el flamenco y el astío posmodernista es interpretado y reinterpretado por esta banda granadina para crear un estilo sui géneri que pocas bandas han sabido continuar. Incluso la malafollá se deja ver de vez en cuando, mezclada con un sentimiento pesimista típico de un posmodernismo que ha ido avanzando desde el inicio de su andanzas musical, tanto a través de la temática de sus temas cono por la composición musical y la importancia que se le da a cada instrumento. Por lo que en realidad no se trata de una banda de música al uso, sino de una intepretación de la realidad social a través de sus sentimientos y sus raíces ancladas en un mundo casi lorquiano.
Las ganas de ahondar en el origen de todo y de seguir descubriendose a sí misma como banda los ha llevado experimentar con unos ritmos casi prohibidos en el mundo del indie y la música alternativa, estrechando lazos con el flamenco y dejándose llevar por sus composiciones barrocas y pasionales. Esto los ha llevado a crear grandes joyas de la música como sus continuas colaboraciones con un maestro tan ecléctico como Enrique Morente.
El estilo brillante, el noise-pop y las ganas de explotar en cada tema de sus primeros discos se va transformando, pasando por un psicodelia claroscura para llegar a rincones que ninguna otra banda ha logrado llegar.



3 pensamientos de otras cabezas:
tuve una novia granadina, amiga de florent, y desde luego son como una religión allí. adorados.
Yo diría que mas que una religión, son parte de Granada. No los adoro tanto como los veo integrados en el paisaje granadino. Y si que es verdad que tienen un aura de misticismo y religiosidad que se les ha atribuido, pero una vez miras mas allá, descubres que de una u otra forma, son parte de esta ciudad.
Es esa manera de contar/cantar la realidad y la cotidianidad , en métricas muy poéticas con una voz casi imperceptible , con esa cadencia que nos es otra que esa forma indolente del "ser granaino"
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