martes, 12 de octubre de 2010

Todo está patas arriba




La situación política y social actual de Europa y en general del mundo está en una vorágine de desregularización total. Las reglas se caen a pedazos y todo parece que está patas arriba. La dependencia que se sufre en la actualidad de las esferas económica y financiera nos ha arrastrado a una situación desastrosa de la que se está intentando salir, pero con los mismos cimientos que teníamos antes de este boom. El pensamiento neoliberal sigue ahí, nos hacen ver que las cosas van a cambiar, que nos dirigiremos hacia otro camino pero las reglas son las mismas, es una de las famosas “instituciones concha” de Giddens. Un sistema de reglas latente que germina y fertiliza toda la sociedad desde los más altos cargos de la política hasta la gente de la calle. Las riendas de este caballo siguen estando en manos de una élite invisible al ojo humano, franqueada por un ejército de ideólogos que esparcen su visión del asunto a las capas inferiores.

Es el totalitarismo del siglo XXI. No se puede escapar de ello, la máquina tiene que seguir y el que no quiera seguir dentro con sus reglas que se vaya a otro sitio, o que muera en el intento. Eso es lo que ha hecho, por ejemplo, Sarkozy con los inmigrantes gitanos que estaban “molestando” dentro de su país. Y lo peor es que ha recibido una justificación silenciosa por parte de toda la comunidad de países europeos, aceptando y cristalizando así una actitud en la que nadie parece reparar: la xenofobia.

Tzvetan Teodorov, un filósofo político, avisa con mucho acierto de ciertas señales o resquicios del totalitarismo en las democracias actuales: la xenofobia, la limitación de poderes y la falta de pluralismo. Se da así una radicalización de pensamiento, una inclinación excesiva de la balanza hacia un lado, y todo se desestabiliza entonces y comienza una polarización cada vez más feroz. Es una esquizofrenia colectiva y nos está llevando a un superagujero negro, y allí nadie sabe lo que ocurre, hasta que nos devore a todos. 

miércoles, 6 de octubre de 2010

Piensa


Think. Think, ask yourself what is happening around you, for the problems that exist in the world. Stop and take time to analyze the TV news, you can reach thoughts that you don´t expect.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Esos felices zombies descerebrados

"Resultó que Málaga ocultaba cadáveres donde menos se esperaba..."


Un olor a putrefacción, una piel blanca con machas de coágulos negros y algunas venas verdes que echan raíces dentro de un cuerpo que ya no pertenece a este mundo…. Abres los ojos y tienes ese panorama. El miedo te invade y comienza a entrarte ese sudor frio y agobiante. No sabes qué hacer ni dónde meterte, miras a tu alrededor desesperado y ves piernas colgando de cuerpos y ojos en blanco, apuntando directamente hacia ti. Eso y un gran silencio acompañado de respiraciones entrecortadas. No tienes escapatoria, pronto serás uno de ellos. Bueno, si no puedes contra el enemigo, únete a él.

Le llaman los caminantes porque no tienen otro futuro más que ese, caminar.  Y claro está, de vez en cuando se zampan a algún humano al que la tensión, el miedo y el estrés han vencido. Pero ponte en situación. Imagina que no hay nadie en la calle. Ni ruidos de coches, ni contaminación, ni el chulo con su supercoche y la música a toda potencia utilizando tu calle a modo de “circuito de Mónaco”. Sí, suena bastante bien… Ahora en esas calles vacías, comienza a colocar cadáveres que andan. Cadáveres que andan y que huelen mal, que se pudren. Cadáveres andantes en putrefacción y ansiosos por comerte el cerebro o lo primero que pillen…

"Los caminantes" de Carlos Sisi es una novela ambientada en mi tierra malagueña, y la verdad es que cuando no para de mencionar las calles y los sitios de mi ciudad constantemente infectados por estos bichejos, el ambiente te va envolviendo poco a poco. Es una de los elementos más fuertes que tiene la novela para situarte, es un lazo de unión con el mundo real, algo que cambia el ambiente imaginario que uno se suele representar en la cabeza cuando lee literatura fantástica. 

La trama comienza desarrollando espacios concretos del tiempo  donde personas inconexas en una ciudad desolada se han quedado sin posibilidad de encontrarse o de siquiera saber si existen alguien más que esté en su misma situación. Es precisamente la necesidad de otras personas, la necesidad de alguien más, de alguna salida al terrible panorama y la necesidad sobre todo de supervivencia lo que lleva a todos estos personajes a ir avanzando por las calles y a estrujarse los sesos para encontrar una salida, un sitio donde sentirse seguros. Las historias de cada personaje van saltando de uno a otro, empezando desde sus vidas “antes de” y el terrorífico cambio al que se han visto expuestos.

Aislados en el centro, en la costa, en una iglesia… Todos llegan a la conclusión de que necesitan escapar. No saben hacia dónde, solo el destino dirá. Sus vidas se irán entrelazando por azar, a la vez que van aprendiendo las reglas básicas de supervivencia, imprescindibles en cualquier ataque de zombis (véase la película “Zombieland”), aunque hay veces que resulta difícil en situaciones extremas.

Pero el camino se ilumina con la fundación de un campamento base en el polideportivo Carranque, donde se crea una ciudad a escala, donde se comienza un poco a olvidar lo que era tu vida de antes y el miedo que la recorre ahora, donde cada uno tiene por supuesto su función y una misión que cumplir.

Y es que para luchar contra los zombis hace falta entrenamiento y esfuerzo. Pero no toda su atención apunta hacia los zombis. Hay algo más que está por encima de ellos. Una amenaza mayor. El los guía y ellos le siguen. Para él, el juicio final ha llegado y los pecados deben ser juzgados. Tiene su ejército particular y está convencido de que es el enviado de Dios para limpiar la tierra de impíos. Es como la peste porque va arrasando todos los edificios, calles y rincones con sus ojos llenos de poder y ganas de matar. 

Y por fin, el final, el gran descubrimiento. Lo que todos hemos siempre querido saber: por qué la gente se convierte en zombi, ese misterioso proceso. Con un rigor bastante científico, un médico logra adivinar cómo se pasa de ser una persona a ser un devora-cerebros. Y todo termina ahí... ¿o no? Por lo que sé, hay una segunda parte, o un segundo libro, "Los Caminantes: Necrópolis". El terror está servido. 






martes, 14 de septiembre de 2010

Poeta en Nueva York

Tomer Hanuka

Vuelo a mirar al pasado y a recuperar cosas sin terminar. Vuelvo a Lorca. Me tentó demasiado su Poeta en Nueva York colocado en esa estantería, tan limpio y blanco, llamándome con sus palabras. Cuando abrí el libro para ojear las primeras páginas no hubo marcha atrás.

En este caso me enganché bastante, su poesía está llena de empatía, de recovecos oscuros, de tristeza y de llanto, pero también de apoyo y de acompañamiento, de esperanza. No me lo esperaba. Me esperaba lo tradicional y me encuentro con la innovación y la vanguardia. 

En Poeta en Nueva York  se esconden sus poesías más oscuras y eclécticas. No es una poesía limpia y clara, llena de alegría y belleza, como ocurre por ejemplo con Rubén Darío. Es una poesía que cuesta leer porque utiliza todos los recursos a su alcance pero dándoles la vuelta, creando nuevos significados, intentando llegar más allá, innovando en la comprensión de los versos. Desnuda las palabras y les quita su significado para llenarlas con su mundo imaginativo y con su sensibilidad por la vida y por su alrededor.

Poeta en Nueva York significa tristeza y denuncia social, significa 2 mundos completamente diferentes y enfrentados, significa represión y significa echar de menos tus raíces y extrañar tu tierra. Por otro lado, no es una poesía con esos aires infantiles que enmarcaban sus poemas más tempranos con esa esencia andaluza de los campos de Fuentevaqueros y la Vega granadina, con esos elementos suyos tan característicos. Ahora todo es modernidad y cambio, ahora todo es un poco más triste pero igual de injusto como ha sido siempre la vida para él.

Se extraña de todo, porque para él, la vida puede ser maravillosa y no soporta que se derramen vidas en este mundo por razones triviales, que existan ojos que no se quieren quitar la venda, que haya muerte sin razón porque, al fin y al cabo, él era un vitalista. Ofrece un contrapunto e inyecta en cada verso sus rayitos de esperanza y está convencido de que el color volverá a la vida y con él regresará el orden.

Siempre mezcla la realidad con su mundo interior, y es entonces cuando él es, cuando no tiene telas que distraigan, cuando se expande sin muros. No es simbolismo lo que utiliza, sino la creación de un mundo nuevo y paralelo, sin ansias de conquista, sólo quiere ser y no quedarse en su imaginación.

Pero existen elementos, alusiones que formarán siempre parte de su universo. Las constantes referencias a la figura del niño, a lo femenino, al cielo con sus pájaros o las tradicionales bestias del campo andaluz salpican siempre todos sus renglones y le imprimen su sello personal.

Cuando leía a Lorca de pequeña pensaba que eso lo escribía un niño por esa capacidad de imaginación que tenía y esa visión de lo cotidiano tan concreta. Pero no era una persona con la cabeza llena de pájaros pues sabía que la vida era dolor también, porque la vida es sentir y sentir significa a veces, dolor y pena, rabia. Eso también está latente en toda su obra, ese dolor andaluz, tan barroco, tan “sentío”. Eso es lo que ha hecho en parte, la creación de su gran obra; esa dualidad, esa complementación entre lo bello y lo triste y el querer superarlo, el querer algo nuevo, el intentar ir más allá del bien y del mal (como diría Nietzche) fue lo que le empujaba a seguir escribiendo.

viernes, 27 de agosto de 2010

Esta Dulce Vida








"Deberíamos vivir fuera de las pasiones, los sentimientos. 
En la armonía de la obra de arte lograda. En ese orden encantado. 

Deberíamos amarnos tanto como para vivir fuera del tiempo, distantes. 

Distantes."

viernes, 13 de agosto de 2010

El consumo me consume



martes, 10 de agosto de 2010

Los Puentes de Madison



Siempre que leemos este título nos viene a la mente la típica película empalagosa de amor, que siempre evitas ver porque muchas veces son fantasiosas o demasiado irreales o simplemente… no la tragas. Yo pensaba lo mismo antes de verla, ahora me parece una maravilla de película, de estás de las que piensas “ya no se hace cine así”.

Es una película dirigida por Clint Eastwood y protagonizada por él y por Meryl Streep. La película es una maravilla por los actores que tiene. El ritmo se hace cada vez más suave, pausado, logra crear una atmósfera intimista pero sin agobios ni besuqueos excesivos.

Por lo que respecta al argumento no voy a comentar nada, más que nada porque haría pensar a la gente que lee esto una cosa que realmente no es. Si, es una película de amor, pero las películas no triunfan por su argumento (que a veces ayuda) sino por el feeling que se da entre el espectador y la película, por los pequeños detalles, por las miradas, por el tono de voz de los actores, los roces y los movimientos de los personajes, el ritmo y la sensación de que todo marcha acorde. Es ese pequeño universo que se crea dentro de la película y que te absorbe el que hace que una película triunfe.

En esta película Meryl Streep se sale, sencillamente cada gesto que hace lo dice todo sobre su estado de ánimo, del mundo en el que está atrapada, de lo sola que se siente. Hace que te estremezcas y se te ate un nudo en el estómago, te pone, al igual que a los protagonistas, entre la espada y la pared. Son decisiones difíciles que hay que tomar. Y, mirándolo bien, excepto peculiaridades del argumento, es una situación bastante común en la actualidad. Se trata, en el fondo, de configurar tu vida y configurarte a ti misma.

Él le enseñó el mundo que existe fuera de las fronteras de su casa, e hizo que se descubriera a sí misma. Hizo que se re-descubriera como una mujer, mirándose delante del espejo y sintiendo dándose cuenta de lo que realmente es, una mujer guapa, una mujer con un mundo interior increíble. Él le hizo ver que hay mundo fuera de esa casa y que ella puede formar parte. Él le hizo ver que existe la libertad.

Pero es una encrucijada. Esos días lo fueron todo para ella. Sólo se muestra una cara de la moneda. Como decía Neruda, “es tan corto el amor y tan largo el olvido”. Eligiera lo que eligiera ambos sufrirían, pero eligieron lo que más daño provocó a ambos, eligieron sufrir para el resto de sus vidas, en vez de ser felices y comer perdices. Él le pide que se marchen juntos pero siempre hay algo que te dice que es mejor que no se fuercen las situaciones. Que es mejor que todo siga como hasta entonces, que es mejor que tus sueños sigan en tu mundo interior.

¿Y qué le queda a ella? Esos sentimientos, esas sensaciones que recorrían todo su cuerpo cada vez que él pasaba sus manos por su piel, sentimientos que en su momento eran indecibles, indescriptibles porque no había palabras suficientes para describir todo ese universo que estallaba delante de sus ojos, no podía acotarse al simple lenguaje humano. Era mucho más, no eran de este planeta humano.

¿Y qué le queda a ella? Sólo le queda enterrar todos los recuerdos, comenzar a echar arena encima y bajar al mundo terrenal, a su marido, a sus hijos a ”su vida hecha de pequeños detalles” , al anonimato, a ser una más en esa extensión de tierra perdida en medio de la nada, a seguir colgada para el resto de su vida de los sueños que nunca podrá llegar a realizar, a sacrificarlos por una vida “normal”, a que no chismorreen de ella, a que la sociedad siga imponiendo sus reglas, a lo establecido, a lo estándar.

¿Y qué le queda  ella? La certeza de saber que aquello, por lo menos, pasó  de verdad. Y la certeza de saber que hay otra persona en el mundo que también quiso una vez quererla para siempre. 

"Los viejos sueños eran buenos sueños. No se realizaron pero me alegro de haberlos tenido"