lunes, 31 de octubre de 2011


Hoy se ha ido un trocito de mí. Hoy se ha ido, pero sólo físicamente, una parte de mi experiencia.

Le dediqué durante todo este día mis pensamientos más bonitos, porque se los merece.

Quizá cuando lea estas líneas, habrá tanto mar de por medio que nuestras mentes no serán capaces de captar la inmensidad de la distancia que nos separa.

Pero cuando vaya a los lugares donde solíamos ir, su voz sonará a lo lejos, y me reiré con su risa, armoniosa y brillante, llena de cariño.


La distancia llegó, pero el cariño y las ganas de continuar queriendo han hecho trinchera en España, en Granada.

Besos. Brindaré con fernet por ti.

domingo, 11 de septiembre de 2011

El Incidente



Hacía tiempo que ella dejo de hablar del Incidente. Ni siquiera quería pensar en su nombre. Había hecho un gran esfuerzo por ocultarlo en lo más profundo de su memoria. El Incidente era un hecho pasado que quedará marcado en forma de cicatriz vital como un recordatorio de una experiencia intensa, algo de lo que hay que aprender y crecer. No tenía ningún sentido volver al pasado y retorcerse en hechos que con el paso del tiempo se han ido tergiversando y han tomado un color oscuro intenso. Un color del que a veces es imposible apartar la mirada. Pero el Incidente era una película censurada en su memoria, algo de lo que el inconsciente que sirve como alarma para posibles incidentes similares, un patrón formado por un conjunto de maldades y calamidades que a modo de referencia sirven para poder sobrevivir. Y ella lo estaba haciendo bien, no se rindió después de aquello, asombrosamente sacó fuerzas y se hizo más grande, agradeció a la vida todo lo pasado, simplemente siguió siendo y no se perdió en los surcos oscuros de su pasado. Siguió construyendo su vida pasito a pasito, como parecía que las cosas le salían mejor, sin prisa y disfrutando de todo: de los momentos buenos, pues son éstos los que hacen que la vida se llene de colores, y de los malos pues de ellos son de los que realmente aprendes. Son las situaciones que menos nos gustan vivir las que más nos sirven para intentar arreglar las cosas. A ella no le importaba volver a equivocarse, volver a digerir otro Incidente, seguir con el juego ensayo-error. Incluso era algo que a veces se planteaba como un reto, era algo en lo que ocupar su vida, la cual a veces era demasiado anodina. La televisión te come la cabeza y el mundo en aquel momento parecía estar más loco cada día, por lo que ella decidió buscar recursos en su vida cotidiana, no mirar al pasado y vigilar el futuro pero estando en el presente.
Por eso no entendió lo que ocurrió en aquel momento. Se quedó callada en la silla mirando a la pared, intentando encontrar a alguien o algo que le dijera como digerir ese momento tan surrealista. No tenía esquemas para aprehender lo que estaba ocurriendo dentro de sí misma y lo que había llevado a que se volviera al Incidente. ¿Por qué? ¿Qué había pasado para que una cosa casi olvidada y superada por completo hubiese decidido volver e invadir una tarde de tranquilidad y estudio?
En el fondo le gustó. A veces hacen falta olas que intenten romper tu muro para que éste se haga más fuerte. Y entonces lo entendió, cada vez que el Incidente rondaba por alrededor ella le plantaba cara y se hacía más fuerte, no le tenía miedo, sabía que estaba por encima de todo eso, que hacía tiempo que había avanzado a un nivel superior. Fue como volver a un colegio de primaria estando licenciada. Pero lo que le inquietaba era la cadena de sucesos y pensamientos que había tenido lugar en alguna parte de una cabeza de otra persona para que todo esto se reavivara. ¿Por qué intentar seguir retorciéndose en algo que ya no existe? Fue algo en lo que nunca pensó, en el lado contrario, pues este tipo de Incidentes te hacen un ser tremendamente egoísta (más de lo que somos a menudo) y en medio de todo el caos ella solo se miró a sí misma y a su ombligo, intentando no respirar hasta que pasara la tormenta, hasta que todo se volviera más claro y pudiera encerrar ese color oscuro en una cajita, a modo de souvenir, con un título que pusiera “yo estuve aquí”.
Pero esa otra parte, tan extraña y ajena ya para ella, tan fuera de su mente y de su corazón no podía analizarse racionalmente. Ella lo sabía, pues desde el principio del Incidente todo dejó de estar dominado por la razón. Ella pensó que este tipo de cosas te hacen darte cuenta de lo tremendamente racionales que somos. Nuestra vida está impregnada del dios de la Razón y actuamos cada vez más racionalmente. Entonces se le iluminó la bombilla de la locura, y empezó a trabajar para que ambas cosas estuvieran dentro de su vida. Ni una cosa ni la otra, ella quería ambas, en su justa medida, que precisamente es lo más complicado de conseguir.
Parece que fue hace eones pero en realidad no había pasado ni un año. Supuso que se sentía así porque disfrutaba de la vida, lo que le agradó y calmó su pensamiento. Pero aún seguía dando vueltas el momento que acababa de vivir en su habitación, esa interferencia que se había producido en aquella maravillosa tarde en el que los pajarillos cantaban alegremente en las antenas de su edificio. Por un lado, no quería seguir pensando en aquello, no sola, pues eso le daba miedo. No quería perderse en sus pensamientos, no quería caer en un estado de obsesión compulsiva con pensamientos recurrentes que no le hacían bien. Ese era su miedo, y precisamente era ese miedo al sufrimiento lo que le sacó del Incidente. Es una gran estrategia de supervivencia que brilla por su simplicidad: distraer a la mente y el inconsciente con otras cosas para no pensar en algo que sabes que te hace mal. Esa era su solución, y le encantaba porque le funcionó; todo salió como ella quería que saliera y gracias a eso ahora estaba allí, viviendo una vida cómoda, sin grandes quejas, rodeada de gente y con proyectos interesantes por cumplir; en fin, con ilusión otra vez por la vida.
Al llegar a ese punto, todo pasó y el color oscuro se diluyó en su mente, ya no quedaba rastro de ese momento surrealista, y volvió a recuperar la calma tras terminar de escribir estas palabras.

http://www.youtube.com/watch?v=acgvRle07GI&feature=relmfu

jueves, 16 de junio de 2011

15M: Medios de comunicación y políticos


Al abrir el periódico o ver las noticias en la televisión durante estos días, resulta innegable darse cuenta del nivel extremo de acoso y derribo al que están llegando los medios de comunicación (amparados y apoyados por los poderes políticos) con respecto al Movimiento 15M. La estrategia de manejo de la opinión publica a través de la idea perversa de un movimiento radical, violento y lleno de ideas utópicas sin sentido está siendo lanzado a diestro y siniestro sin ningún tipo de reparo. La comprensión, la objetividad y el respeto parece no tener cabida en su discurso mediático estilo “sálvame”, lleno de fieras esperpénticas degradantes y degradadas.

Saben que una de las mayores fuerzas que tienen el movimiento 15M es la estrategia de la no violencia y aún así hacen oídos sordos y generan opiniones en la mayoría de los casos fascistas y sin ningún tipo de ética.

El bando que parece configurarse justo enfrente de todos nosotrxs lx indignadxs es un triángulo maldito que ha tomado el camino del atropello de los derechos de la ciudadanía y arremete, amenaza y utiliza la violencia tanto legítima como ilegítima (simbólica, si se prefiere, la cual no se ve tan fácilmente) para acabar con este grano en el culo que les ha salido. Los políticos se han quedado completamente descolocados ante el levantamiento de la ciudadanía en masa, antes y después de las elecciones municipales. Antes no supieron donde posicionarse y hablaban sobre ello con la boca pequeña, tan pequeña que casi no llegaron a pronunciarse sobre el mismo, las elecciones estaban a la vuelta de la esquina y no podían perder votos. Tras las elecciones, siguen sin saber donde posicionarse porque en el fondo saben que llevamos razón, saben que se han pasado de la raya y que han cometido infinidad de atropellos contra la libertad, la democracia y los derechos de las personas. Pero asumir que se han equivocado e intentar arreglarlo es algo que los partidos políticos para nada se han planteado. Con lo cual, utilizan todas las armas por sucias que estén a su alcance (en realidad sólo utilizan las más sucias) para acabar con esto como sea, aunque se tenga que dar ordenes a la policía de arremeter contra personas que están en la calle ejerciendo su derecho a manifestarse. Y entonces, ahí está, el cómplice sucio, el asesino contratado a sueldo, los medios de comunicación de masas para soltar bombas fétidas, asustar y crear más prejuicios sin sentido en el imaginario colectivo.
Por último, la policía ataca para defender...se. Para defenderse sólo a sí mismos, según los medios de comunicación, pero todos sabemos que siempre han sido un instrumento más del poder estatal. Hay que recordar que están ahí porque su principal función es ejercer la violencia legítima del Estado contra las personas ciudadanas del propio Estado! Sus argumentos se caen a pedazos. Cualquiera que tenga un poco de conocimiento sobre la sociedad en la que vivimos, sabrá que las cosas están realmente mal: el neoliberalismo estatal, cada vez más cerca de la extrema derecha, el capitalismo radical y extremo y el consumismo agresivo para salir de una crisis que tenemos que pagar con nuestros derechos, los mismos que tanto les costó a la mayoría de este país conseguir no hace mucho. Parece que se les ha olvidado cómo se vivió durante el régimen franquista, los atropellos y las barbaridades que se cometieron. Y digo “se les ha olvidado” porque son los mismos que consiguieron esos derechos los que ahora los están pisoteando. Y nosotros, hijxs de la comodidad, de la sociedad del consumo y del fast food tecnológico, junto a aquellos que por suerte todavía recuerdan lo que fue el pasado de este país, nos hemos levantado del sofá, hemos apagado la maldita televisión y les hemos gritado en toda la cara, de forma abierta, directa y  pacífica que defenderemos nuestros derechos y nuestra dignidad como ciudadan@s del mundo.  


viernes, 10 de junio de 2011

Escher


Ayer y el día anterior, había tanta primavera en el aire que se me hizo un nudo en la garganta, oh vaya, "tengo que trabajar". No tenía que hacerlo en absoluto, pero la autodisciplina, una invención horrible, me lo ordenaba.

M. C. Escher

viernes, 22 de abril de 2011

Dios es la sociedad

Laurie Lipton

Hay por mucho que diga Marx, una filosofía de la miseria más próxima a la desolación de los ancianos vagabundizos e irrisorios de Beckett que al optimismo voluntarista tradicionalmente asociado al pensamiento progresista. Miseria del hombre sin Dios, decía Pascal. Miseria del hombre sin misión ni consagración social. En efecto, sin llegar tan lejos como Durkheim, la 'sociedad es Dios', diría con él: a fin de cuentas, Dios no es otra cosa que la sociedad. Lo que se espera de Dios sólo se consigue de la sociedad, que es la única que tiene el poder de consagrar, de salvar de la facticidad, de la contingencia, de la absurdidad; pero -y en eso estriba sin duda la antinomia fundamental- sólo de manera diferencial, distintiva: todo lo sagrado tiene su complemento profano, toda distinción produce su vulgaridad y la rivalidad por la existencia social conocida y reconocida, que salva de la insignificancia, es una lucha a muerte por la vida y la muerte simbólica.
'Citar', dicen los cabilos, es 'resucitar.' El juicio de los otros es el juicio final; y la exclusión social la forma concreta del infierno y la maldición. Debido también a que el hombre es un Dios para el hombre, el hombre es un lobo para el hombre.


BOURDIEU, Pierre, Lección sobre la lección. Uno de mis sociólogos favoritos.


miércoles, 20 de abril de 2011

El viaje como experiencia

Laura Carvajal

Una vez un profesor nos recomendó que viajáramos y que viéramos muchas películas pues esto nos da una visión sobre el mundo y sobre diferentes fenómenos sociales. Más tarde me di cuenta de que ese profesor no merecía una especial atención por mi parte pero sí se me quedó grabado lo de viajar y ver pelis, supongo que es porque pensé que son cosas divertidas con las que uno aprende bastante. Pero más allá de la diversión, estas experiencias sirven como vivencias en mundos paralelos que hacen que tu visión de las cosas se haga un poco más objetiva y te obligue a elevarte sobre tu entorno habitual para comprender mejor todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

Si con las películas uno experimenta esa sensación, es con los viajes donde el aprendizaje se multiplica exponencialmente y te obliga a replantearte tu propio punto de vista. Se tiene que viajar con una predisposición a lo nuevo, a lo chocante y muchas veces a lo que no nos gusta, lo que en un principio rechazamos, que en el fondo no es más que miedo a lo desconocido. Hacerle frente a ese miedo hace que nuestra experiencia en cualquier sitio sea una de las mejores cosas que nos puedan pasar.

El viaje como experiencia de aprendizaje por un lado te da la oportunidad de conocer cosas que nunca antes habías conocido, amplia tu horizonte de sentido y de lenguaje, es decir, amplia tu mundo de significados y símbolos de la realidad. Aunque sea un viaje corto, a un pueblo cerca de tu ciudad, muchas veces te asombras viendo cosas que jamás te habrías imaginado que existieran. No me refiero únicamente a objetos sino a significados escondidos en prácticas habituales, en palabras, en gestos o en costumbres.

Por otro lado, se da un fenómeno irremediable (por lo menos en mi persona) que nos lleva a la comparación constante del entorno nuevo y desconocido en el que estamos con nuestro entorno habitual, nuestro espacio de vida cotidiana. Es en ese momento donde las impresiones y percepciones de todo lo que nos rodea se toman forma. Hay que librarse en estos momentos de todo prejuicio y preconcepto que nos hayan vendido erróneamente y solo cuando vayamos vacíos de pensamientos, se aprehenderá mucho más fácilmente las vivencias que experimentemos.

Cuando obtenemos estas nuevas percepciones y una realidad paralela a la nuestra con un entendimiento diferente de la realidad, unos símbolos diferentes y un ethos que trastoca nuestros esquemas y lo comparamos con nuestro orden universal, nos damos cuenta y valoramos más tanto la nueva cultura como la nuestra. Es en las pequeñas cosas donde más se hacen notar las diferencias: la forma de comer, de sentarse, las vestimentas o la forma de mirar y saludar no son meros gestos convencionales sino que irradian significados profundos de una cultura que se ha conformado de una determinada forma durante su historia y que ha llegado a un punto diferente que la tuya. Se amplía tu horizonte de significados al ver que las cosas pueden ser de forma diferente a como tú siempre las has visto.

Pero en el fondo, después de muchas experiencias y reflexiones, la conclusión a la que termino llegando siempre es que en el fondo son personas;  las que en un principio percibías como tan diferentes a ti, terminan mostrándose como seres con los mismos objetivos en la vida, las mismas preocupaciones y los mismos deseos. El resto es artificial, creación humana, y es ahí donde empieza todo lo demás. 

viernes, 11 de marzo de 2011

El karma: lecciones de la vida


Más que policía del karma, yo lo llamaría nuestro pequeño "pepito grillo" que lleva la cuenta  espiritual de nuestras buenas y malas acciones

Hay veces en que las circunstancias de la vida te obligan a tomar un camino, aunque en el fondo si lo reflexionas te das cuenta de que no es una obligación, es un reto que la vida te pone delante.

A veces tienes que ser egoísta. Tienes que dedicarte a ti mismo y a nadie más, porque hay veces que se te escapa la fuerza por la boca y le das la mano alguien, y acaba cogiéndote el brazo (perdón por mis amigas argentinas, sería “tomándote” ^^).

El karma: su principio básico es el respeto y la responsabilidad, algo tan fácil de decir pero tan difícil a veces de cumplir. Pero cuando lo sigues y lo cultivas te das cuenta de que la vida te devuelve. Si haces lo correcto y actúas con respeto hacia las otras personas sientes que todo está sucediendo como tiene que suceder, no como tú te lo has imaginado, pero notas un cierto equilibrio que fluye alrededor tuyo, no hay complicaciones. 
No hay que resistirse a nada, hay que superarlo todo, llegar al punto de no pertenecer a este mundo, de saltar con la mente y aceptar cualquier barrera que te imponga la vida. Si en la mente, en los pensamientos dominas las barreras en la vida tendrás pocas ocasiones de chocarte contra un muro. No hay que ser ni de aquí ni de allí, hay que ser de todos lados y ninguno a la vez.

Es una filosofía de vida que puede salvarnos el tipo en las sociedades en las que vivimos. Y siempre conocer, saber y comprender todo lo que está más allá, el lado oscuro, lo que no te enseñan en los anuncios. Por muy duro que parezca, hay que enfrentarse al mundo real y sobre todo romper barreras estúpidas de clase y esforzarse por seguir unido con la gente que merece la pena, la gente que sigue conectada a ti pase lo que pase, sin poner en medio la distancia física, la distancia temporal, diferente forma de pensar o diferentes gustos pues esto sería reducir la vida a algo tremendamente ridículo. La gente entendería esta idea mucho mejor si desde el espacio exterior pudieran ver dentro de un cohete la inmensidad de la tierra y lo infinito del universo. ¿Nunca os habéis preguntado que sentiríais dentro de una nave espacial? Pienso que una sensación desconocida para mi recorrería todo mi cuerpo y conectaría de alguna forma mi cuerpo físico, mi cuerpo emocional, mi cuerpo mental y mi cuerpo espiritual, expresándose por medio de una lagrimita de felicidad y me vendría el pensamiento de que no somos nada, somos personajes que nos creemos que podemos dominar el mundo con nuestras manitas de cinco dedos y que nos ahogamos en un vaso de agua cada vez que algo no sale como queremos. Somos unos simios tremendamente caprichosos.

No acojo toda la filosofía de pensamiento del budismo acerca del karma pero me parece que el camino que ofrece cono forma de pensamiento sobre estas sociedades actuales es un buen colchón para soportar los posibles baches que te puedan surgir en el camino de la vida. 

Haz lo que te gustaría que te hicieran, uno recoge lo que siembra, si das recibirás… Son frases típicas del imaginario colectivo tradicional que presuponen una conexión de tus acciones con tu entorno, porque en el fondo todo está conectado.