viernes, 26 de noviembre de 2010

Cuando "modernizarse" es moverse a la derecha

Tiempo para reflexionar y pensar sobre la situación actual, si no se ha pensado ya demasiado sobre ello.

Dejo un par de vídeos que pienso que es de vital importancia difundir para dar "herramientas" para pensar lo que está ocurriendo en la actualidad, y para acercar un poco más aquello que vemos tan lejano como la política y el Estado.

El primero es una conferencia de Vicenç Navarro y es muy pero que muy interesante. Trata sobre el gasto público y las políticas sociales en España. Repito es muy interesante y te ayuda a ver cosas que pasan pero que por el motivo que sea, no se suele caer en ello.

Pongo el link ya que no puedo subirlo entero: http://www.youtube.com/watch?v=F9H-FOlP7Mo

El segundo es un "zas, en toda la boca!" bien merecido a la hipocresía de la política en la actualidad, de lo que no quieren ver, de lo que hacen oídos sordos, es un grito que todos deberíamos soltarle a los políticos y al mundo entero.

lunes, 15 de noviembre de 2010

La pesadilla de los marranos

En Italia, una señora mayor espera en la puerta del congreso de los diputados  a su siguiente víctima. No espera mucho para arremeter contra los diputados y políticos que pasan a su lado. La rebelión ha llegado para ella y aunque tenga una edad considerable se hace oír. Los abusos por parte de los partidos políticos hacia la ciudadanía han llegado demasiado lejos y las voces de protesta cada vez son más. Annarella, que así se llama, grita y desmonta cada frase que le dice algún político, con frases como hay que echar a estos marranos, ustedes compran a la gente o ¡Pero qué cultura de gobierno! Son 16 años trayendo desgracias.


Los engranajes de la democracia están fallando y todos lo estamos viendo y ahora el pueblo se levanta en armas.  Ella es la cabeza quizá de una nueva revolución, de un nuevo movimiento que tiene que surgir para “poner las cosas en su sitio”, para gritarles las verdades y desfachateces que hacen en toda su cara. No es una intelectual con una crítica muy argumentada, simplemente les dice lo que ellos mismos hacen en la cara. No hay tiempo para pensar, ella pasa a la acción. Berlusconi o la Iglesia y el Papa son algunos de sus objetivos prioritarios, pero además participa en cada protesta y manifestación y cada vez tiene más seguidores en sus páginas del Facebook:


Poco a poco se ha convertido en la pesadilla de estos “marranos”, como ella los denomina. Resulta patético imaginarse a un político, esa persona que forma parte de la élite que dirige un país, que se supone un/a profesional, intentando esquivar cabizbaja a una anciana de 80 y pico años que no para de soltar sapos y culebras por la boca pero que, por encima de todo eso, les deja sin palabras y sin argumentación posible. 




viernes, 5 de noviembre de 2010

Fuerzas sociales y conocimiento



El conocimiento y las ideas en nuestra sociedad es un tema que me ha quedado muy marcado desde que cursé sociología del conocimiento. Capté el “ritmo” que tiene, su generación y su evolución, representándolo en mi cabeza con la imagen de un péndulo. La evolución de las ideas se puede representar como el movimiento de un péndulo y tal y como éste oscila de un lado a otro, las ideas oscilan de un punto a otro, siempre en movimiento, nunca se detienen. Siguen unas pautas, un recorrido por los diferentes conocimientos y pensamientos de un extremo a otro, van subiendo hasta llegar a su clímax y empiezan a descender siempre con una fuerza que irradia de fondo llamada sociedad, llamada acción social como diría Weber.

Ese ritmo, ese movimiento que nunca para, nunca se detiene y siempre avanza hacia alguna dirección, está en el corazón de la sociedad y de toda ciencia.

Otra visión que se me ha presentado recientemente sería la del conocimiento social como una rueda. Su mango puede ser guiado en un sentido o en otro, dependiendo del conocimiento que aflore del contexto histórico y social, siempre inmerso en un marco de ideas y corrientes de pensamiento, nunca exento de valores. Mannheim decía que todo conocimiento está socialmente condicionado, nunca se puede extraer de un contexto, no se puede dar pensamiento social objetivo, todo está lleno de significado.

Su movimiento, en cualquier caso, no se trata de un asunto trivial o provocado por el azar. Se habla aquí de grandes paradigmas, complejos integrados por millones de variables e indicadores. Al fin y al cabo, conocimiento, entendimiento de la realidad social e interpretación y reflexividad. Herramientas básicas para construir nuestra propia historia y a la vez seguir impulsando, seguir echando carbón a la máquina que mueve el péndulo.

“No existen los Reyes Magos” como dice Miguel Beltrán. No existe un ente abstracto que nos trae el conocimiento. Al contrario, éste surge directamente de nosotros y repercute en nosotros. Peter Berger desarrolla en toda su obra pero sobre todo en su libro más famoso La construcción social de la realidad un esquema simple pero muy potente para ordenar la generación de las ideas sociales y de las instituciones que surgen a partir de ellas:

Exteriorización – interiorización – objetivación

Es un fenómeno dialéctico en cuanto que es un producto humano y a la vez, revierte sobre su propio causante. Dicho de otra forma, la sociedad es un producto del hombre, es artificial, pero a la vez el hombre es un producto de la sociedad. En ésto se refleja el carácter intrínsecamente dialéctico de la sociedad.

Es un círculo cerrado dentro del cual no deja de fluir la fuerza social que mueve este mundo.

martes, 12 de octubre de 2010

Todo está patas arriba




La situación política y social actual de Europa y en general del mundo está en una vorágine de desregularización total. Las reglas se caen a pedazos y todo parece que está patas arriba. La dependencia que se sufre en la actualidad de las esferas económica y financiera nos ha arrastrado a una situación desastrosa de la que se está intentando salir, pero con los mismos cimientos que teníamos antes de este boom. El pensamiento neoliberal sigue ahí, nos hacen ver que las cosas van a cambiar, que nos dirigiremos hacia otro camino pero las reglas son las mismas, es una de las famosas “instituciones concha” de Giddens. Un sistema de reglas latente que germina y fertiliza toda la sociedad desde los más altos cargos de la política hasta la gente de la calle. Las riendas de este caballo siguen estando en manos de una élite invisible al ojo humano, franqueada por un ejército de ideólogos que esparcen su visión del asunto a las capas inferiores.

Es el totalitarismo del siglo XXI. No se puede escapar de ello, la máquina tiene que seguir y el que no quiera seguir dentro con sus reglas que se vaya a otro sitio, o que muera en el intento. Eso es lo que ha hecho, por ejemplo, Sarkozy con los inmigrantes gitanos que estaban “molestando” dentro de su país. Y lo peor es que ha recibido una justificación silenciosa por parte de toda la comunidad de países europeos, aceptando y cristalizando así una actitud en la que nadie parece reparar: la xenofobia.

Tzvetan Teodorov, un filósofo político, avisa con mucho acierto de ciertas señales o resquicios del totalitarismo en las democracias actuales: la xenofobia, la limitación de poderes y la falta de pluralismo. Se da así una radicalización de pensamiento, una inclinación excesiva de la balanza hacia un lado, y todo se desestabiliza entonces y comienza una polarización cada vez más feroz. Es una esquizofrenia colectiva y nos está llevando a un superagujero negro, y allí nadie sabe lo que ocurre, hasta que nos devore a todos. 

miércoles, 6 de octubre de 2010

Piensa


Think. Think, ask yourself what is happening around you, for the problems that exist in the world. Stop and take time to analyze the TV news, you can reach thoughts that you don´t expect.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Esos felices zombies descerebrados

"Resultó que Málaga ocultaba cadáveres donde menos se esperaba..."


Un olor a putrefacción, una piel blanca con machas de coágulos negros y algunas venas verdes que echan raíces dentro de un cuerpo que ya no pertenece a este mundo…. Abres los ojos y tienes ese panorama. El miedo te invade y comienza a entrarte ese sudor frio y agobiante. No sabes qué hacer ni dónde meterte, miras a tu alrededor desesperado y ves piernas colgando de cuerpos y ojos en blanco, apuntando directamente hacia ti. Eso y un gran silencio acompañado de respiraciones entrecortadas. No tienes escapatoria, pronto serás uno de ellos. Bueno, si no puedes contra el enemigo, únete a él.

Le llaman los caminantes porque no tienen otro futuro más que ese, caminar.  Y claro está, de vez en cuando se zampan a algún humano al que la tensión, el miedo y el estrés han vencido. Pero ponte en situación. Imagina que no hay nadie en la calle. Ni ruidos de coches, ni contaminación, ni el chulo con su supercoche y la música a toda potencia utilizando tu calle a modo de “circuito de Mónaco”. Sí, suena bastante bien… Ahora en esas calles vacías, comienza a colocar cadáveres que andan. Cadáveres que andan y que huelen mal, que se pudren. Cadáveres andantes en putrefacción y ansiosos por comerte el cerebro o lo primero que pillen…

"Los caminantes" de Carlos Sisi es una novela ambientada en mi tierra malagueña, y la verdad es que cuando no para de mencionar las calles y los sitios de mi ciudad constantemente infectados por estos bichejos, el ambiente te va envolviendo poco a poco. Es una de los elementos más fuertes que tiene la novela para situarte, es un lazo de unión con el mundo real, algo que cambia el ambiente imaginario que uno se suele representar en la cabeza cuando lee literatura fantástica. 

La trama comienza desarrollando espacios concretos del tiempo  donde personas inconexas en una ciudad desolada se han quedado sin posibilidad de encontrarse o de siquiera saber si existen alguien más que esté en su misma situación. Es precisamente la necesidad de otras personas, la necesidad de alguien más, de alguna salida al terrible panorama y la necesidad sobre todo de supervivencia lo que lleva a todos estos personajes a ir avanzando por las calles y a estrujarse los sesos para encontrar una salida, un sitio donde sentirse seguros. Las historias de cada personaje van saltando de uno a otro, empezando desde sus vidas “antes de” y el terrorífico cambio al que se han visto expuestos.

Aislados en el centro, en la costa, en una iglesia… Todos llegan a la conclusión de que necesitan escapar. No saben hacia dónde, solo el destino dirá. Sus vidas se irán entrelazando por azar, a la vez que van aprendiendo las reglas básicas de supervivencia, imprescindibles en cualquier ataque de zombis (véase la película “Zombieland”), aunque hay veces que resulta difícil en situaciones extremas.

Pero el camino se ilumina con la fundación de un campamento base en el polideportivo Carranque, donde se crea una ciudad a escala, donde se comienza un poco a olvidar lo que era tu vida de antes y el miedo que la recorre ahora, donde cada uno tiene por supuesto su función y una misión que cumplir.

Y es que para luchar contra los zombis hace falta entrenamiento y esfuerzo. Pero no toda su atención apunta hacia los zombis. Hay algo más que está por encima de ellos. Una amenaza mayor. El los guía y ellos le siguen. Para él, el juicio final ha llegado y los pecados deben ser juzgados. Tiene su ejército particular y está convencido de que es el enviado de Dios para limpiar la tierra de impíos. Es como la peste porque va arrasando todos los edificios, calles y rincones con sus ojos llenos de poder y ganas de matar. 

Y por fin, el final, el gran descubrimiento. Lo que todos hemos siempre querido saber: por qué la gente se convierte en zombi, ese misterioso proceso. Con un rigor bastante científico, un médico logra adivinar cómo se pasa de ser una persona a ser un devora-cerebros. Y todo termina ahí... ¿o no? Por lo que sé, hay una segunda parte, o un segundo libro, "Los Caminantes: Necrópolis". El terror está servido. 






martes, 14 de septiembre de 2010

Poeta en Nueva York

Tomer Hanuka

Vuelo a mirar al pasado y a recuperar cosas sin terminar. Vuelvo a Lorca. Me tentó demasiado su Poeta en Nueva York colocado en esa estantería, tan limpio y blanco, llamándome con sus palabras. Cuando abrí el libro para ojear las primeras páginas no hubo marcha atrás.

En este caso me enganché bastante, su poesía está llena de empatía, de recovecos oscuros, de tristeza y de llanto, pero también de apoyo y de acompañamiento, de esperanza. No me lo esperaba. Me esperaba lo tradicional y me encuentro con la innovación y la vanguardia. 

En Poeta en Nueva York  se esconden sus poesías más oscuras y eclécticas. No es una poesía limpia y clara, llena de alegría y belleza, como ocurre por ejemplo con Rubén Darío. Es una poesía que cuesta leer porque utiliza todos los recursos a su alcance pero dándoles la vuelta, creando nuevos significados, intentando llegar más allá, innovando en la comprensión de los versos. Desnuda las palabras y les quita su significado para llenarlas con su mundo imaginativo y con su sensibilidad por la vida y por su alrededor.

Poeta en Nueva York significa tristeza y denuncia social, significa 2 mundos completamente diferentes y enfrentados, significa represión y significa echar de menos tus raíces y extrañar tu tierra. Por otro lado, no es una poesía con esos aires infantiles que enmarcaban sus poemas más tempranos con esa esencia andaluza de los campos de Fuentevaqueros y la Vega granadina, con esos elementos suyos tan característicos. Ahora todo es modernidad y cambio, ahora todo es un poco más triste pero igual de injusto como ha sido siempre la vida para él.

Se extraña de todo, porque para él, la vida puede ser maravillosa y no soporta que se derramen vidas en este mundo por razones triviales, que existan ojos que no se quieren quitar la venda, que haya muerte sin razón porque, al fin y al cabo, él era un vitalista. Ofrece un contrapunto e inyecta en cada verso sus rayitos de esperanza y está convencido de que el color volverá a la vida y con él regresará el orden.

Siempre mezcla la realidad con su mundo interior, y es entonces cuando él es, cuando no tiene telas que distraigan, cuando se expande sin muros. No es simbolismo lo que utiliza, sino la creación de un mundo nuevo y paralelo, sin ansias de conquista, sólo quiere ser y no quedarse en su imaginación.

Pero existen elementos, alusiones que formarán siempre parte de su universo. Las constantes referencias a la figura del niño, a lo femenino, al cielo con sus pájaros o las tradicionales bestias del campo andaluz salpican siempre todos sus renglones y le imprimen su sello personal.

Cuando leía a Lorca de pequeña pensaba que eso lo escribía un niño por esa capacidad de imaginación que tenía y esa visión de lo cotidiano tan concreta. Pero no era una persona con la cabeza llena de pájaros pues sabía que la vida era dolor también, porque la vida es sentir y sentir significa a veces, dolor y pena, rabia. Eso también está latente en toda su obra, ese dolor andaluz, tan barroco, tan “sentío”. Eso es lo que ha hecho en parte, la creación de su gran obra; esa dualidad, esa complementación entre lo bello y lo triste y el querer superarlo, el querer algo nuevo, el intentar ir más allá del bien y del mal (como diría Nietzche) fue lo que le empujaba a seguir escribiendo.