viernes, 22 de abril de 2011

Dios es la sociedad

Laurie Lipton

Hay por mucho que diga Marx, una filosofía de la miseria más próxima a la desolación de los ancianos vagabundizos e irrisorios de Beckett que al optimismo voluntarista tradicionalmente asociado al pensamiento progresista. Miseria del hombre sin Dios, decía Pascal. Miseria del hombre sin misión ni consagración social. En efecto, sin llegar tan lejos como Durkheim, la 'sociedad es Dios', diría con él: a fin de cuentas, Dios no es otra cosa que la sociedad. Lo que se espera de Dios sólo se consigue de la sociedad, que es la única que tiene el poder de consagrar, de salvar de la facticidad, de la contingencia, de la absurdidad; pero -y en eso estriba sin duda la antinomia fundamental- sólo de manera diferencial, distintiva: todo lo sagrado tiene su complemento profano, toda distinción produce su vulgaridad y la rivalidad por la existencia social conocida y reconocida, que salva de la insignificancia, es una lucha a muerte por la vida y la muerte simbólica.
'Citar', dicen los cabilos, es 'resucitar.' El juicio de los otros es el juicio final; y la exclusión social la forma concreta del infierno y la maldición. Debido también a que el hombre es un Dios para el hombre, el hombre es un lobo para el hombre.


BOURDIEU, Pierre, Lección sobre la lección. Uno de mis sociólogos favoritos.


miércoles, 20 de abril de 2011

El viaje como experiencia

Laura Carvajal

Una vez un profesor nos recomendó que viajáramos y que viéramos muchas películas pues esto nos da una visión sobre el mundo y sobre diferentes fenómenos sociales. Más tarde me di cuenta de que ese profesor no merecía una especial atención por mi parte pero sí se me quedó grabado lo de viajar y ver pelis, supongo que es porque pensé que son cosas divertidas con las que uno aprende bastante. Pero más allá de la diversión, estas experiencias sirven como vivencias en mundos paralelos que hacen que tu visión de las cosas se haga un poco más objetiva y te obligue a elevarte sobre tu entorno habitual para comprender mejor todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

Si con las películas uno experimenta esa sensación, es con los viajes donde el aprendizaje se multiplica exponencialmente y te obliga a replantearte tu propio punto de vista. Se tiene que viajar con una predisposición a lo nuevo, a lo chocante y muchas veces a lo que no nos gusta, lo que en un principio rechazamos, que en el fondo no es más que miedo a lo desconocido. Hacerle frente a ese miedo hace que nuestra experiencia en cualquier sitio sea una de las mejores cosas que nos puedan pasar.

El viaje como experiencia de aprendizaje por un lado te da la oportunidad de conocer cosas que nunca antes habías conocido, amplia tu horizonte de sentido y de lenguaje, es decir, amplia tu mundo de significados y símbolos de la realidad. Aunque sea un viaje corto, a un pueblo cerca de tu ciudad, muchas veces te asombras viendo cosas que jamás te habrías imaginado que existieran. No me refiero únicamente a objetos sino a significados escondidos en prácticas habituales, en palabras, en gestos o en costumbres.

Por otro lado, se da un fenómeno irremediable (por lo menos en mi persona) que nos lleva a la comparación constante del entorno nuevo y desconocido en el que estamos con nuestro entorno habitual, nuestro espacio de vida cotidiana. Es en ese momento donde las impresiones y percepciones de todo lo que nos rodea se toman forma. Hay que librarse en estos momentos de todo prejuicio y preconcepto que nos hayan vendido erróneamente y solo cuando vayamos vacíos de pensamientos, se aprehenderá mucho más fácilmente las vivencias que experimentemos.

Cuando obtenemos estas nuevas percepciones y una realidad paralela a la nuestra con un entendimiento diferente de la realidad, unos símbolos diferentes y un ethos que trastoca nuestros esquemas y lo comparamos con nuestro orden universal, nos damos cuenta y valoramos más tanto la nueva cultura como la nuestra. Es en las pequeñas cosas donde más se hacen notar las diferencias: la forma de comer, de sentarse, las vestimentas o la forma de mirar y saludar no son meros gestos convencionales sino que irradian significados profundos de una cultura que se ha conformado de una determinada forma durante su historia y que ha llegado a un punto diferente que la tuya. Se amplía tu horizonte de significados al ver que las cosas pueden ser de forma diferente a como tú siempre las has visto.

Pero en el fondo, después de muchas experiencias y reflexiones, la conclusión a la que termino llegando siempre es que en el fondo son personas;  las que en un principio percibías como tan diferentes a ti, terminan mostrándose como seres con los mismos objetivos en la vida, las mismas preocupaciones y los mismos deseos. El resto es artificial, creación humana, y es ahí donde empieza todo lo demás. 

viernes, 11 de marzo de 2011

El karma: lecciones de la vida


Más que policía del karma, yo lo llamaría nuestro pequeño "pepito grillo" que lleva la cuenta  espiritual de nuestras buenas y malas acciones

Hay veces en que las circunstancias de la vida te obligan a tomar un camino, aunque en el fondo si lo reflexionas te das cuenta de que no es una obligación, es un reto que la vida te pone delante.

A veces tienes que ser egoísta. Tienes que dedicarte a ti mismo y a nadie más, porque hay veces que se te escapa la fuerza por la boca y le das la mano alguien, y acaba cogiéndote el brazo (perdón por mis amigas argentinas, sería “tomándote” ^^).

El karma: su principio básico es el respeto y la responsabilidad, algo tan fácil de decir pero tan difícil a veces de cumplir. Pero cuando lo sigues y lo cultivas te das cuenta de que la vida te devuelve. Si haces lo correcto y actúas con respeto hacia las otras personas sientes que todo está sucediendo como tiene que suceder, no como tú te lo has imaginado, pero notas un cierto equilibrio que fluye alrededor tuyo, no hay complicaciones. 
No hay que resistirse a nada, hay que superarlo todo, llegar al punto de no pertenecer a este mundo, de saltar con la mente y aceptar cualquier barrera que te imponga la vida. Si en la mente, en los pensamientos dominas las barreras en la vida tendrás pocas ocasiones de chocarte contra un muro. No hay que ser ni de aquí ni de allí, hay que ser de todos lados y ninguno a la vez.

Es una filosofía de vida que puede salvarnos el tipo en las sociedades en las que vivimos. Y siempre conocer, saber y comprender todo lo que está más allá, el lado oscuro, lo que no te enseñan en los anuncios. Por muy duro que parezca, hay que enfrentarse al mundo real y sobre todo romper barreras estúpidas de clase y esforzarse por seguir unido con la gente que merece la pena, la gente que sigue conectada a ti pase lo que pase, sin poner en medio la distancia física, la distancia temporal, diferente forma de pensar o diferentes gustos pues esto sería reducir la vida a algo tremendamente ridículo. La gente entendería esta idea mucho mejor si desde el espacio exterior pudieran ver dentro de un cohete la inmensidad de la tierra y lo infinito del universo. ¿Nunca os habéis preguntado que sentiríais dentro de una nave espacial? Pienso que una sensación desconocida para mi recorrería todo mi cuerpo y conectaría de alguna forma mi cuerpo físico, mi cuerpo emocional, mi cuerpo mental y mi cuerpo espiritual, expresándose por medio de una lagrimita de felicidad y me vendría el pensamiento de que no somos nada, somos personajes que nos creemos que podemos dominar el mundo con nuestras manitas de cinco dedos y que nos ahogamos en un vaso de agua cada vez que algo no sale como queremos. Somos unos simios tremendamente caprichosos.

No acojo toda la filosofía de pensamiento del budismo acerca del karma pero me parece que el camino que ofrece cono forma de pensamiento sobre estas sociedades actuales es un buen colchón para soportar los posibles baches que te puedan surgir en el camino de la vida. 

Haz lo que te gustaría que te hicieran, uno recoge lo que siembra, si das recibirás… Son frases típicas del imaginario colectivo tradicional que presuponen una conexión de tus acciones con tu entorno, porque en el fondo todo está conectado. 

miércoles, 9 de marzo de 2011

Guadalupe Plata


Muchos han sido los discos nuevos y bandas musicales que escuché por primera vez en el 2010 y que me impresionaron. No puedo dejar de mencionar mi grupo del día a día, Belle&Sebastian, que me acompañan a cada sitio que voy o en cada tarta que cocino, siempre están ahí transmitiéndome positividad y alegría, dulzura y sensibilidad. Igualmente me fascinó Spearmint, un grupo que encontré por casualidad en internet y que me animan mucho en los días más apáticos. y muchos más grupos y discos que me han impresionado, de géneros muy diferentes a los que venía escuchando. 

Pero en este post no quiero hacer un repaso exhaustivo de cada grupo, sino que quiero hablar de uno en concreto. Quiero hablar de Guadalupe Plata, una banda jiennense que sacó su primer disco en el 2010 (creo) pero que llevan bastante camino musical recorrido. Comencé a escuchar de ellos en el Wild Weekend Festival de Málaga en verano de2010 y desde el primer momento que escuché su disco me dejaron con la boca abierta.

Hace poco sacaron el segundo disco, con el mismo título que su anterior disco, es decir, ninguno (por favor, corregidme si me equivoco, soy muy despistada) con un repertorio más extenso que el anterior aunque igual o mejor que el primero.

No pretendo hacer una crítica musical ni nada por el estilo, no me considero experta de nada, de hecho no me suena nada bien la palabra “experto”. Pero personalmente yo los definiría como rock&blues “sucio”, tirando más bien a blues oscuro, blues de pantános oscuros y ceremonias vudú. Es una mezcla extraña, tanto de géneros como de sonidos y melodías. Inventan instrumentos con un barreño de zinc, un palo de madera y una cuerda de arrancar motosierras. Si al escuchar alguna de sus canciones piensas que son geniales, te recomiendo que vayas a verlos en concierto. La puesta en escena es impresionante. Como dice una amiga mía, sientes que tu interior vibra sin que puedas controlarlo y te provoca una sensación indescriptible.

No intento ponerlos por los aires, no soy persona de ídolos y fans. Sólo intento transmitir la pasión que me han transmitido ellos por su música. Su último disco está lleno de impresionantes temas y en cada uno innovan en algo, no se quedan en lo anterior sino que intentan mostrar su música con un toque diferente. Es un disco que aunque siga un ritmo similar en todas sus canciones y sea siempre de blues, no te cansas de escucharlo una y otra vez. 

Desde los primeros acordes de la primera canción del disco te meten en su mundo. No necesitan introducción ni progresión para crear ambiente, "Serpiente negra" es su grito inicial.

"Lorena" es una de las canciones que más me gustó de su concierto, el ritmo constante de la batería acompaña los gritos del cantante y te hace bailar aunque no quieras, mueve tu cuerpo. Es una canción con mucha energía y me gusta mucho el cambio de ritmo que meten. 

"El tigre y la yedra"  es quizá donde hacen un cambio más sobresaliente sobre el resto de las canciones del disco, ofreciendo una mezcla de música de circo/carrusel que le da un toque muy genuino. No sé que instrumentos han utilizado pero le dan un toque muy personal a la canción, sin abandonar de fondo el ritmo de blues oscuro que mantienen en todo el disco. 

"Habichuelas del oeste" es un final en parte perfecto y en parte no. Lo es porque es un punto y final en el disco increíble, disminuyen el ritmo y profundizan en la energía que transmiten. Es una psicoldelia de acordes mezclados de forma que te ponen los pelos de punta. Me parece una de las canciones más sensuales, oscuras, y profundas que he escuchado en mi vida. La parte por la que pienso que no es perfecta para el final es porque siempre que termino de escucharla.... ¡Quiero más! Pero es la última, así que vuelvo a poner el disco de nuevo y asunto solucionado. :)

Conclusión final: Han pasado a ser un grupo imprescindible en mi colección discográfica.  He comentado alguna de sus canciones, las que he escogido al azar pero todas merecen la pena ser escuchadas. 

viernes, 4 de marzo de 2011

Educar en las afecciones



Debería existir una educación más centrada en los sentimientos.

¡Cuánto tiempo, dinero y esfuerzo se ha perdido en la aplicación del invento de la "educación para la ciudadanía"! No he visto atisbo alguno de que haya surgido brote de lo que ellos llaman “ciudadanía”.

Abogo por una educación de los sentimientos. Las carencias fundamentales que existen en la actualidad son una falta de pensamiento y conciencia sobre las CONSECUENCIAS y por lo tanto una falta de RESPONSABILIDAD (que para mí significa “no hacerse cargo de las consecuencias de tu acción” ¿Te has encontrado con much@s así?, que bien, pensé que era la única).

 La cuestión no es que la educación y las buenas maneras brillen por su ausencia sino que sólo se piensa en el aquí y el ahora, a la gente le falta la conexión con el ¿Qué pasará después? Y mucho peor, la gente muchas veces ni siquiera se cuestiona “pero, ¿Qué había antes?”. La sociedad del consumo y de lo fugaz moldea nuestro razonamiento afectivo guiándolo por la burocratización de los sentimientos, la compartimentalización y la mentalidad fast, por los pensamientos y sentimientos de usar y tirar y eso se transmite a las acciones. Lo que deriva de todo ello es que la gente no “siente” lo que ve, lo que escucha o lo que hace a/con los demás. En los colegios se enseña que la dictadura franquista fue horrible porque era un régimen donde no existían libertades y bla bla… Cuando en realidad lo que se está haciendo es transmitir pensamientos tan abstractos para esas mentalidades tan pueriles que apenan captan el SIGNIFICADO, y no me refiero a la acepción del diccionario sobre esa palabra. Las personas que no vivieron ese periodo histórico no ven que por culpa del franquismo murió gente, que hubo vidas que pudieron existir y por culpa de la mentalidad de este enanito salvaje fueron arrancadas de este mundo.

La gente no piensa en las consecuencias, no piensa en lo que vendrá después de sus acciones y en cómo repercutirá en su entorno y en las personas que les rodean y que se ven directa o indirectamente involucradas, no practican la EMPATÍA. La gente no valora los compromisos, te dicen “te prometo que esto será así” con cara muy seria y al cabo de algunos meses lo incumplen y la vida sigue, y no ha pasado nada. Un ejemplo claro de esto lo vemos en la clase política de este país, la cual ha alcanzado cuotas altísima de impopularidad, por esto mismo que estoy diciendo. Tengamos un poco de responsabilidad y pensemos en las consecuencias. En clase si le dices a alguien que se calle porque está molestando te mira y te dice “vale” y ¡sigue hablando!

Esto es en parte por el individualismo imperante en la sociedad. A veces nos olvidamos de que vivimos en sociedad y que esa sociedad está formada por PERSONAS de carne y hueso. Las noticias nos insensibilizan ante cada bomba en Irak o cada asesinato, cada guerra lejana o cada víctima del cólera en Haiti. No estoy hablando de ayudar a los demás, de que saques tu lado “Teresa de Calcuta” y ayudes a cruzar a los ciegos por la calle. Estoy hablando de la forma de actuar en el día a día, del compromiso ético de las personas.

Por eso hay que educar en sentimientos, preocuparse de los demás y construir lazos sólidos con las personas que conoces. Lo contrario genera desconfianza e inseguridad, genera conflicto y crispación.  

jueves, 24 de febrero de 2011

Valiente


¿Sabes esa sensación de darle un mordisco bien grande a la vida?
¿Sabes esa sensación de estar viviendo en plena revolución vital?
¿Sabes esa sensación de querer respirar tan fuerte que se rompa el aire?
¿S­abes esa sensación de querer besar a todo el mundo?
¿Sabes esa sensación de optimismo hormigueante por todo el cuerpo?
A veces, la tengo… Pero no se lo digas a nadie. 

martes, 8 de febrero de 2011

El descontento en las sociedades complejas



 La primera idea que me viene a la cabeza al pensar en el descontento es que existe un desacople, es decir, los deseos, las aspiraciones, lo que se espera o las metas marcadas (modernistas, ya se verá más adelante) no coinciden con la realidad, con lo que estamos viviendo, con el panorama actual. Profundizo y desarrollo un poco más esta idea:


Estamos expuestos a una tremenda complejización de la sociedad. No existen herramientas suficientes para obtener toda la información que circula por el mundo, no me refiero solamente a todo lo que ocurre en el mundo, a las noticias que suceden en el mundo, sino a nuestro alrededor, las personas más cercanas a nosotros, nuestro entorno, toda la adquisición de la información y su procesamiento conlleva un proceso cada vez más vasto y pesado; estamos en la era de la gestión de la información. Entre tanta información y el hastío que supone el no poder compilar toda ella (la que nos hace falta para vivir, la que deberíamos saber, la que nos resulta útil...) surgen recovecos e información sumergida, que a duras penas sale a la luz, y en donde las multinacionales capitalistas y la corrupción encuentran una buena tapadera para sus "negocios" aprovechando este estado de confusión ocasionado por la desinformación. La publicidad y los anuncios juegan en este tablero al mismo compás.

Se crea una especie nueva de hombre-masa, al igual que ocurrió en la época de la industrialización (en realidad, ¿todos estos procesos ocurren en todas las épocas históricas?¿todo es cíclico?). Surge y se crea el estrés, el síndrome del burn-out. La gente se pierde en la realidad. Echan mano de la falsa felicidad que ofrece la publicidad y el consumismo exacerbado, y todo alimenta la visión de un futuro pesimista.

La complejización de la sociedad trae igualmente problemas complejos que por sus magnitudes se piensa que cada vez uno tiene menos poder para influir en ellos y cambiar el rumbo de las cosas. La ética en la sociedad se diluye en todo este panorama y se manipula, se tergiversa, haciendo que el rumbo del sistema se pierda. El miedo y el terror inundan las visiones de las personas. Cada vez surgen más estudios e investigaciones en torno al miedo, es un tema muy interesante sobre el que quizá escriba algún día una entrada, pero mientras podéis leeros el libro de una de los sociólogos más influyentes en la actualidad que indaga los miedos y los riesgos del mundo actual: Ulrich Beck y su libro "la sociedad del riesgo"

Volviendo al descontento, un fenómeno que surge a nivel de los individuos es que se les atribuye más responsabilidades de las que éste realmente puede tener, una especie de concepción individualista de los problemas sociales. En realidad se echa toda la culpa al individuo, cuando los grandes problemas son generados a nivel global y no en lo local. 

Desde mi punto de vista, en realidad son problemas e incertidumbres que surgen de un cambio de paradigma: del modernismo al posmodernismo (aunque en realidad no es todo tan sencillo, se dice que realmente seguimos en el modernismo pero en su fase de replanteamiento... en fin, un caos paradigmático). El posmodernismo se instaura como pesimismo y horror vacui. Es el estado actual de la civilización, la circunstancia dada, la transición hacia otro estado de las cosas, el problema es que no se sabe a qué estado se irá, por el miedo al futuro, que crece como una bola de nieve. 


En el fondo, el descontento es un descontento con el modernismo, una aceptación del fracaso de las ideas modernas, de la fe en la ciencia y de las soluciones que íbamos a encontrar con ella. Pero más allá de esto, pienso que la historia es una continua experimentación social y un continuo descontento; se ponen en marcha unos mecanismos chapuceros de organización social, todo se sistematiza de una forma y cuando se encuentran los fallos y las consecuencias no esperadas se vuelve a cambiar el estado de las cosas. Pero el problema actual es que hemos llegado a un punto en el por un lado, las consecuencias no esperadas de nuestras acciones tienen una difícil solución, han llegado a un punto de no retorno. La degradación del medio ambiente está en una situación prácticamente insostenible. Por otro lado, estamos drogados con el sistema capitalista y la fe ciega en la ciencia, sabemos que está mal, pero seguimos confiando en estos sistemas de organización de nuestros mundos, seguimos enganchados, necesitamos nuestras dosis.

Necesitamos un cambio. Tengo amigas que dicen que no quieren tener hijos en un mundo en el que las sociedades son dementes totales y donde el sentido de la existencia nunca fue tan difícil de encontrar. La revista National Geographic encargó un estudio al investigador Dan Buettner el cual durante siete años investigó con lupa los puntos del planeta donde singularmente se concentraban una gran cantidad de personas centenarias. Su objetivo era adivinar cuáles eran las variables clave que hacían que una persona viviera más de 100 años. A esos puntos concretos del planeta los denominó "Zonas Azules"; concretamente eran 4: La isla de Okinawa (Japón), Loma Linda, (California), península de Nicoya (Costa Rica) y Cerdeña (Italia). La conclusión que sacó de todo el estudio fueron 9 variables, pero la más importante, la base de todo era la pertenencia a un grupo, un grupo social. La gente vive tanto tiempo por la forma que tienen de relacionarse en sociedad, porque tienen un sitio en la sociedad y sienten que aportan, que tienen algo que hacer en ella. Como le llaman en Japón, el ikigai.


Con todo esto quiero decir que el sentido o el rumbo de una persona en su vida es la base fundamental de toda sociedad, es lo que construye todo. En esas "zonas azules" no tienen un futuro incierto, no tienen esa sensación de que las cosas no marchan bien. Pero en nuestras sociedades líquidas parece que tenemos adicción a esta organización endémica de las cosas que nos ha llevado a un callejón sin salida. Por eso estamos gord@s (en el sentido más "macdonalizado" de la palabra), deprimid@s, insatisfech@s e infelic@s. Por eso estamos descontent@s.

Se bombardea día tras día a las personas haciéndoles sentir culpables por el hambre en el mundo. La cientificidad de la vida sigue imperando, a pesar de los fallos que se ha visto que genera. Si lo pensamos bien, el ataque a la "responsabilidad" de las personas no es más que los últimos coletazos de la culpa calvinista el remordimiento de no ser bueno con el prójimo, que son sigue atacando en la oscuridad. No tenemos todavía herramientas conceptuales para afrontar el nuevo estado de las cosas.  

Para todo el agobio sobre la responsabilidad existe la "solución": el consumismo, tema demasiado vasto para tratarlo aquí y del que ya he publicado alguna que otra entrada y que es mucho más complejo de lo que nos pensamos. 

Reflexiones sobre la primera sesión de clase que seguramente se enriquecerán con las próximas, aunque ya he descubierto más ideas sobre el descontento y cómo se genera pero ponerlas aquí sería un robo intelectual de mi profesor y de todos los compañeros de clase, vamos, les piratearía. Y eso es de gente mala (maldita Sinde).